jueves, 15 de julio de 2010

38.5°

en la oscuridad las figuras se levantan
crean símbolos que no logro descifrar
(la fiebre me hipnotiza)

todo se vuelve gigante
y mis manos se agitan abriendo caminos
empujan rajan agrietan
desgarran en un tajo profundo la piel de mi pecho

un corazón apócrifo descansa en el centro
y se alimenta de mucosidades extrañas

lo saco de cuajo con los dedos
y tiembla con un movimiento engañoso
es pura simulación puro fingimiento
es pura apariencia sin sangre

pero dentro de mí
hay otro verdadero

la fiebre sigue su rumbo por túneles fantásticos
y me deja exhausta serena aturdida
por fin en paz
suturando mi pecho
acariciando la herida con las dos manos.

2 comentarios:

Martín Espinosa dijo...

Me gustó la imagen de los dos corazones, sobre todo la del "verdadero", que es en definitiva el único que importa.

paula varela dijo...

Hola Martín, gracias por tu lectura sensible y hermosa de estas palabras afiebradas.