martes, 15 de mayo de 2007

Clausurar la noche

el aire está enrarecido
ni murmullos ni réplicas
acomodan mi almohada
contra las aristas de mi insensatez
es la hora de entibiar las sábanas

mi bravura me sentencia
cincuenta años de soledad

el castigo es callar
allí donde nada produce resonancias
allí donde no hay / siquiera /
gestos estáticos pintados en un lienzo

es la hora de sentir otra piel sobre la boca
pero nadie sube las hiedras de esta torre oscura
el viento se esconde detrás de mis penumbras
y el frío camina sobre mis piernas con sus zapatos de hierro

es la hora de las dos manos
apaciguando los gritos que me apuñalan
pero ya no avanza el tiempo acompasado

cierro los ojos para clausurar la espera
intento dormir esta ausencia de sueños.

2 comentarios:

Miguel Gil Castro dijo...

Bravo!!! no sé, siento- casi siempre- tus versos como pensamientos, como frases sueltas... pero logras causar un efecto espectacular (leo y releo este poema y me sigues sorprendiendo)
Cambiaría todas mis noches de insomnio por un poema como este, saludos

paula varela dijo...

¿todas tus noches de insomnio?
sos una dulzura!
besos Miguel!
te llevás mis sonrisas