martes, 7 de octubre de 2008

Infinitud

a Eduardo Mazo
el poeta de Las Ramblas



estamos parados en un punto del globo
y el azar nos levanta en el aire
como si fuéramos las letras desordenadas
de la primera novela
o un primer alfabeto milenario

caemos en una rambla
donde las jaulas de los pájaros
se mezclan con los aforismos del otoño

es la primera parte de encontrarse
el primer capítulo:
ser la vocal posible
para una consonante que llama

y en esos primeros roces
se trazan cartografías sin necesidad de cuadrantes
senderos abiertos a machetazos
hasta ubicar el claro que hay en cualquier selva

un poco de agua que vierta sobre nuestra boca
las palabras que necesitamos decir

y otra vez un temblor en las manos de arriba
otra combinación aleatoria / potencial / probable
que nos vuelve a encontrar en otro punto de la tierra
en una esquina cualquiera
donde las jaulas de cemento se mezclan
con las islas de palabras que creamos sobre la mesa.

4 comentarios:

JuanR Cuchhi dijo...

tal vez no haya mejor forma de
elevarse que azaroso, en busca de sentido o de seguir alguna lucha, ver que somos algo vivo.
Yo también llego a dejar un mensaje de cariño a ese día de celebración, que sean muchos y muchos los próximos...
besos besos besos Amiga.

josé dijo...

Magistral texto, desconocida (por mí) escritora. Hace tiempo que la tengo en mis favoritos y por mil motivos recién vuelvo a hurgar allí y la encuentro. Mi afecto.

paula varela dijo...

somos algo vivo, amigo, y por eso estamos en constante mutación exterior e interior.

gracias por los saludos.

un beso!

paula varela dijo...

Gracias por José, por tu simpatía.
un beso!